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martes, 8 de diciembre de 2009
lunes, 10 de agosto de 2009
martes, 9 de junio de 2009
miércoles, 13 de mayo de 2009
domingo, 14 de diciembre de 2008
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Jornada Eucarística Miércoles 17 de Diciembre

Dado el evento que a continuación explicamos les comentamos que en este mes de Diciembre la Adoración no se realizará el segundo jueves de mes como habitualmente se hace.
Así entonces, a modo de cierre del año y como preparación de la Navidad y las misiones de verano, desde el miércoles 17 al jueves 18 de Diciembre se llevará a cabo en el colegio San Pablo una jornada eucarística.
La misma tendrá su inicio a las 20 hs del miércoles y permaneciendo expuesta la eucaristía a lo largo de 24 hs, concluirá con la celebración de la misa en la cual esperamos a todos, a fines de compartir y cerrar otro año de Adoraciones juntos en Cristo. La misa comenzará el jueves a las 20 hs.
A lo largo de la jornada eucarística van a haber distintos momentos de reflexión, oportunidades para confesarse durante toda la noche y en algunos momentos del día jueves y coros complementando las oraciones.
Esta es una buena oportunidad de reflexión, de adorar a Jesús presente en la Eucaristía y de hacer un balance espiritual en este Adviento renovador. Esperamos poder contar con tu presencia en esta jornada, por mas breve que sea el tiempo.
Desde ya quedan más que invitados a colaborar y sobretodo a participar en reflexiones, oraciones, en el coro o en cualquier cuestión organizativa.
No se olviden de invitar a tus familias, novias, amigos y quienes les parezcan.
lunes, 10 de marzo de 2008
Adoración Eucarística jueves 13 de Marzo
F.V.D.
“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos” Jn 15, 13

Jueves 13 de Marzo
20 hs
Colegio San Pablo
(esq. de Melo y Larrea)
domingo, 9 de diciembre de 2007
Adoración Eucarística 13 de Diciembre
F.V.D.
“Mi carne es la verdadera comida y mi sangre es la verdadera bebida”

20 hs
Colegio San Pablo
“Mi carne es la verdadera comida y mi sangre es la verdadera bebida”

Jueves 13 de Diciembre
20 hs
Colegio San Pablo
(esq. de Melo y Larrea)
lunes, 5 de noviembre de 2007
ADORACION EUCARISTICA 8 DE NOVIEMBRE
F.V.D.

20 hs
Colegio San Pablo
(esq. de Melo y Larrea)
“El Maestro está ahí y te llama” (Jn 11, 28)

Jueves 8 de Noviembre
20 hs
Colegio San Pablo
(esq. de Melo y Larrea)
lunes, 8 de octubre de 2007
ADORACION EUCARISTICA 11 DE OCTUBRE
F.V.D.
"Quedaos aqui y velad conmigo" (Mt. 26,38)

Jueves 11 de Octubre
20 hs
Colegio San Pablo
(esq. de Melo y Larrea)
domingo, 16 de septiembre de 2007
Adoración Grupo Karol – Jueves 13 de Septiembre de 2007
F.V.D.
Señor, creemos firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar, presente aquí en medio nuestro en cuerpo y alma, que nos podes escuchar, que nos podes ver…
Unidos como hermanos acudimos a Tu encuentro. Queremos llevar a tus pies los problemas que nos inquietan, los temores que nos hacen difícil, a veces, la misión de tenerte presente en todo momento, en todo lugar. Queremos verte, Señor, queremos ver tu rostro y aprovechar este momento para descansar en tu presencia y abrirte la puerta de nuestros corazones, para que habites en el y colmes nuestros vacíos de felicidad. Ayúdanos a poder encontrarte, a poder estar cara a cara con vos en este rato de oración…
“Zaqueo, baja enseguida. Baja, no tengas miedo… Una cosa es necesaria: que me hospedes, que me recibas en tu casa”
Este mensaje del Señor esta destinado a mí, a vos, a cada uno de nosotros. Reemplacemos el nombre Zaqueo por Juan, Sebastián, Felipe, Maria, Ana, Pablo, etc. Pongamos el nombre de cada uno de nosotros y escuchemos cómo nos suena. El Señor nos solicita que lo hospedemos. Nos anuncia que se quedará en nuestra casa. El Señor nos avisa que está a la puerta de nuestro corazón, dispuesto a entrar en él con nosotros y a quedarse, y nos invita a que entremos juntos.
“Entremos juntos. Si miras cómo entras en tu casa, empezarás a descubrir cómo la habitas. Entra tu primero, como cada día”
¿Soy conciente de cómo entro en mi casa cada día? Y por ello mismo, ¿Se como la habito? ¿Puedo entrar decidido y a oscuras porque se que la conozco, que la tengo ordenada y que no tropezaré con cosas en mi camino?, o, por el contrario, cada vez que entro en ella debo iluminarla para no chocar con las cosas que he dejado por el camino, esas que me impiden sentirme seguro al caminar dentro de ella? ¿Me haré un tiempo mañana para quitarlas, para sacar de dentro el rencor por una ofensa, el lamento por una pérdida provocada, el obstáculo grande de las cosas no cumplidas, el malestar profundo por una mala contestación a mis padres, el sinsabor de la violencia en la última discusión con mis hermanos?
“Ahora deja que entre también yo. Deja que me quede en el sitio que mas vacío este de amor y sentémonos a hablar”
¿Estoy dispuesto a dejar entrar a alguien y que, en este caso particular, ese alguien sea el Señor? ¿Puedo identificar cual es el sitio que siento mas vacío de amor? ¿Es el de mi familia, el de mis amigos, el de aquellos que necesito, el de aquellos que me necesitan a mí, o es el sitio del amor a mi mismo, ese que tantas veces pensamos que debemos relegar porque de lo contrario seriamos egoístas?
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, dice el Señor. ¿Comprendo que debo amarme bien para poder amar bien a los demás? ¿Que un amor a mi mismo relegado no beneficia a los otros, porque el amor que brinde será limitado e imperfecto? ¿Puedo hablar de esto contigo, Señor, sentarme a hablar de estas carencias de amores?
“Cuéntame de las cosas que quisieras comenzar y no te animas”
¿Se cuáles son las cosas que quiero comenzar y no me animo? ¿Qué me lo impide, qué me detiene, qué me asusta o desanima? ¿Puedo hacer una lista de los “quisiera pero no puedo” que acarreo diariamente y no me animo a realizar? Intentémoslo, comenzando solo por un “quisiera… “…estudiar, reconciliarme con mi hermano, tener tiempo libre para mi, poder descansar sin sentirme culpable, poder decir no a la cosas que me piden y no quiero hacer… Cada uno de nosotros puede seguir la lista y elegir un solo “quisiera pero no puedo” para llevarlo adelante.
“Cuéntame de las cosas que quisieras dar y tienes miedo”
¿Qué es lo que me hace aferrarme tanto a las cosas o encerrarme en mi mismo? ¿Qué me causa temor ante la posibilidad de darlas y darme? ¿Es egoísmo, es inseguridad, es falta de mirada a las necesidades del otro, es temor ante mis propias necesidades, es… tantos otros sentimientos que causan en mi el mismo efecto: la imposibilidad de dar y darme plenamente.
“Cuéntame lo que necesitas y tienes vergüenza de pedirme”
Todos somos necesitados. ¿Cuál es mi propia necesidad? Tal vez pase por las necesidades de comida y vestido, de una vivienda digna y segura, de remedios, de una posibilidad de estudio, y es bueno que pueda identificar estas necesidades, expresarlas y buscar su satisfacción. Pero tal vez necesite una mirada mas atenta de mis padres, un amigo que me acompañe, una oreja que me escuche, mejor trato de mis hermanos, sentirme valorado por quienes me rodean, sentirme útil. Cada uno puede identificar sus propias necesidades y también estas merecen ser satisfechas. ¿Cuál es esa necesidad no expresada y que Jesús me pide que comparta con El?
“Cuéntame de tu herida, que he llegado hasta ti para curarla”
¿Puedo identificar mis heridas? O esta todo confuso y mezclado en una misma bolsa, la bolsa de la insatisfacción personal, en donde se mezclan necesidades, heridas, sentimientos de frustración y fracasos, broncas y malos recuerdos? Es bueno que pueda decir: “hoy, Señor, quiero que me cures esta herida”
“Cuéntame de tu pecado, que para salvarlo es que vengo”
¿Creo en el amor incondicional de Jesús por mi y su redención para mí? ¿Podré conversar con El sobre mis miserias y pecados y confiar en que lo que converse y le cuente no será inútil, sino que me reconciliara conmigo mismo y con El?
“Cuéntame… y cuenta conmigo”
Como me cuesta Señor, Me cuesta el contarlo porque es hablar de lo malo de mí, es reconocer mis falencias, es poner una mirada sobre mí que me avergüenza y expresar lo que encuentro. Y me gusta Señor porque no termino de creer totalmente en que pueda contar contigo. ¿Qué señal me darás de que tienes en cuenta lo que necesito de Ti? Si tus tiempos son distintos que los míos, si tus soluciones no son las que yo esperaba, si tus respuestas difieren de lo que te pedí. Te pedí salud y tuve que descubrir en la enfermedad mi camino de salvación; te pedí riqueza y tuve que aprender a valorar lo que tengo; te pedí ayuda y tuve que ayudar a una persona más necesitada que yo. ¡Qué respuestas Señor! Pero como me ayudaron a ser mas con menos. ¡Quiero seguir contando con vos!
“Ya llegara el tiempo de abrir la puerta y salir. Tú tienes que intentarlo.
De lograrlo yo me encargo. Si te animas, hoy la salvación habrá llegado a tu casa”.
Es la tuya. Abre, amigo”
Cuento Señor contigo para abrir mi puerta. Quiero intentarlo y animarme. Quiero vivir la salvación que llega a mi puerta. Yo lo intento, pero de lograrlo, Señor, ocúpate Tú.
Señor, creemos firmemente que estás presente en el Santísimo Sacramento del Altar, presente aquí en medio nuestro en cuerpo y alma, que nos podes escuchar, que nos podes ver…
Unidos como hermanos acudimos a Tu encuentro. Queremos llevar a tus pies los problemas que nos inquietan, los temores que nos hacen difícil, a veces, la misión de tenerte presente en todo momento, en todo lugar. Queremos verte, Señor, queremos ver tu rostro y aprovechar este momento para descansar en tu presencia y abrirte la puerta de nuestros corazones, para que habites en el y colmes nuestros vacíos de felicidad. Ayúdanos a poder encontrarte, a poder estar cara a cara con vos en este rato de oración…
“Zaqueo, baja enseguida. Baja, no tengas miedo… Una cosa es necesaria: que me hospedes, que me recibas en tu casa”
Este mensaje del Señor esta destinado a mí, a vos, a cada uno de nosotros. Reemplacemos el nombre Zaqueo por Juan, Sebastián, Felipe, Maria, Ana, Pablo, etc. Pongamos el nombre de cada uno de nosotros y escuchemos cómo nos suena. El Señor nos solicita que lo hospedemos. Nos anuncia que se quedará en nuestra casa. El Señor nos avisa que está a la puerta de nuestro corazón, dispuesto a entrar en él con nosotros y a quedarse, y nos invita a que entremos juntos.
“Entremos juntos. Si miras cómo entras en tu casa, empezarás a descubrir cómo la habitas. Entra tu primero, como cada día”
¿Soy conciente de cómo entro en mi casa cada día? Y por ello mismo, ¿Se como la habito? ¿Puedo entrar decidido y a oscuras porque se que la conozco, que la tengo ordenada y que no tropezaré con cosas en mi camino?, o, por el contrario, cada vez que entro en ella debo iluminarla para no chocar con las cosas que he dejado por el camino, esas que me impiden sentirme seguro al caminar dentro de ella? ¿Me haré un tiempo mañana para quitarlas, para sacar de dentro el rencor por una ofensa, el lamento por una pérdida provocada, el obstáculo grande de las cosas no cumplidas, el malestar profundo por una mala contestación a mis padres, el sinsabor de la violencia en la última discusión con mis hermanos?
“Ahora deja que entre también yo. Deja que me quede en el sitio que mas vacío este de amor y sentémonos a hablar”
¿Estoy dispuesto a dejar entrar a alguien y que, en este caso particular, ese alguien sea el Señor? ¿Puedo identificar cual es el sitio que siento mas vacío de amor? ¿Es el de mi familia, el de mis amigos, el de aquellos que necesito, el de aquellos que me necesitan a mí, o es el sitio del amor a mi mismo, ese que tantas veces pensamos que debemos relegar porque de lo contrario seriamos egoístas?
“Ama a tu prójimo como a ti mismo”, dice el Señor. ¿Comprendo que debo amarme bien para poder amar bien a los demás? ¿Que un amor a mi mismo relegado no beneficia a los otros, porque el amor que brinde será limitado e imperfecto? ¿Puedo hablar de esto contigo, Señor, sentarme a hablar de estas carencias de amores?
“Cuéntame de las cosas que quisieras comenzar y no te animas”
¿Se cuáles son las cosas que quiero comenzar y no me animo? ¿Qué me lo impide, qué me detiene, qué me asusta o desanima? ¿Puedo hacer una lista de los “quisiera pero no puedo” que acarreo diariamente y no me animo a realizar? Intentémoslo, comenzando solo por un “quisiera… “…estudiar, reconciliarme con mi hermano, tener tiempo libre para mi, poder descansar sin sentirme culpable, poder decir no a la cosas que me piden y no quiero hacer… Cada uno de nosotros puede seguir la lista y elegir un solo “quisiera pero no puedo” para llevarlo adelante.
“Cuéntame de las cosas que quisieras dar y tienes miedo”
¿Qué es lo que me hace aferrarme tanto a las cosas o encerrarme en mi mismo? ¿Qué me causa temor ante la posibilidad de darlas y darme? ¿Es egoísmo, es inseguridad, es falta de mirada a las necesidades del otro, es temor ante mis propias necesidades, es… tantos otros sentimientos que causan en mi el mismo efecto: la imposibilidad de dar y darme plenamente.
“Cuéntame lo que necesitas y tienes vergüenza de pedirme”
Todos somos necesitados. ¿Cuál es mi propia necesidad? Tal vez pase por las necesidades de comida y vestido, de una vivienda digna y segura, de remedios, de una posibilidad de estudio, y es bueno que pueda identificar estas necesidades, expresarlas y buscar su satisfacción. Pero tal vez necesite una mirada mas atenta de mis padres, un amigo que me acompañe, una oreja que me escuche, mejor trato de mis hermanos, sentirme valorado por quienes me rodean, sentirme útil. Cada uno puede identificar sus propias necesidades y también estas merecen ser satisfechas. ¿Cuál es esa necesidad no expresada y que Jesús me pide que comparta con El?
“Cuéntame de tu herida, que he llegado hasta ti para curarla”
¿Puedo identificar mis heridas? O esta todo confuso y mezclado en una misma bolsa, la bolsa de la insatisfacción personal, en donde se mezclan necesidades, heridas, sentimientos de frustración y fracasos, broncas y malos recuerdos? Es bueno que pueda decir: “hoy, Señor, quiero que me cures esta herida”
“Cuéntame de tu pecado, que para salvarlo es que vengo”
¿Creo en el amor incondicional de Jesús por mi y su redención para mí? ¿Podré conversar con El sobre mis miserias y pecados y confiar en que lo que converse y le cuente no será inútil, sino que me reconciliara conmigo mismo y con El?
“Cuéntame… y cuenta conmigo”
Como me cuesta Señor, Me cuesta el contarlo porque es hablar de lo malo de mí, es reconocer mis falencias, es poner una mirada sobre mí que me avergüenza y expresar lo que encuentro. Y me gusta Señor porque no termino de creer totalmente en que pueda contar contigo. ¿Qué señal me darás de que tienes en cuenta lo que necesito de Ti? Si tus tiempos son distintos que los míos, si tus soluciones no son las que yo esperaba, si tus respuestas difieren de lo que te pedí. Te pedí salud y tuve que descubrir en la enfermedad mi camino de salvación; te pedí riqueza y tuve que aprender a valorar lo que tengo; te pedí ayuda y tuve que ayudar a una persona más necesitada que yo. ¡Qué respuestas Señor! Pero como me ayudaron a ser mas con menos. ¡Quiero seguir contando con vos!
“Ya llegara el tiempo de abrir la puerta y salir. Tú tienes que intentarlo.
De lograrlo yo me encargo. Si te animas, hoy la salvación habrá llegado a tu casa”.
Es la tuya. Abre, amigo”
Cuento Señor contigo para abrir mi puerta. Quiero intentarlo y animarme. Quiero vivir la salvación que llega a mi puerta. Yo lo intento, pero de lograrlo, Señor, ocúpate Tú.
domingo, 9 de septiembre de 2007
ADORACION EUCARISTICA 13 DE SEPTIEMBRE
lunes, 6 de agosto de 2007
ADORACIÓN EUCARÍSTICA 9 DE AGOSTO
F.V.D.


"No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes" (Jn 15, 16)
Jueves 9 de Agosto
20 hs.
Colegio San Pablo
(esq. Larrea y Melo)
(esq. Larrea y Melo)

viernes, 13 de julio de 2007
Balance de la Adoración de julio
F.V.D.
“A menudo los Cristianos se convierten en el mayor obstáculo para cuantos desean acercarse a Cristo. A menudo predicamos un Evangelio que no cumplimos. Esta es la principal razón por la cual la gente del mundo no cree. Tengo la firme convicción de que, para ser cristianos, tenemos que asemejarnos a Cristo, Ghandi se sintió fascinado oyendo hablar de Cristo. Fueron los cristianos quienes le decepcionaron. En cierta ocasión dijo que si los cristianos fuesen consecuentes con su Fe, ya no habría más Hindúes en la India. La gente espera de nosotros que semanso coherentes con nuestra Fe”.
Madre Teresa de Calcuta
Estratos de la Homilía del Papa Pablo VI
“Siento la necesidad de proclamarlo (a Jesús). No puedo quedarme callado: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías. (…) Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros”.
“Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él, ciertamente (…) será, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.”
“¡Jesucristo! Recuérdenlo: él es el objeto permanente de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su Nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos”…
Discurso del Santo Padre Jun Pablo II a los jóvenes
(Madrid, Sábado 3 de mayo de 2003)
“Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores”.
“Queridos jóvenes, ¡Id con confianza al encuentro de Jesús! y, como los nuevos santos, ¡no tengáis miedo de hablar de Él! pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino. Es preciso que vosotros jóvenes os convirtáis en apóstoles de vuestros coetáneos. Sé muy bien que esto no es fácil. Muchas veces tendréis la tentación de decir como el profeta Jeremías: “¡Ah, Señor! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho” (Jr 1,6). No os desaniméis, porque no estáis solos: el Señor nunca dejará de acompañaros, con su gracia y el don de su Espíritu”.
“Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre. ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!”.

“En el mundo tendrán que sufrir pero tengan valor: Yo he vencido al mundo.” (Jn. 16; 33)
“A menudo los Cristianos se convierten en el mayor obstáculo para cuantos desean acercarse a Cristo. A menudo predicamos un Evangelio que no cumplimos. Esta es la principal razón por la cual la gente del mundo no cree. Tengo la firme convicción de que, para ser cristianos, tenemos que asemejarnos a Cristo, Ghandi se sintió fascinado oyendo hablar de Cristo. Fueron los cristianos quienes le decepcionaron. En cierta ocasión dijo que si los cristianos fuesen consecuentes con su Fe, ya no habría más Hindúes en la India. La gente espera de nosotros que semanso coherentes con nuestra Fe”.Madre Teresa de Calcuta
Estratos de la Homilía del Papa Pablo VI
“Siento la necesidad de proclamarlo (a Jesús). No puedo quedarme callado: ¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio! Para esto me ha enviado el mismo Cristo. Yo soy apóstol y testigo. Cuanto más lejana está la meta, cuanto más difícil es el mandato, con tanta mayor vehemencia nos apremia el amor. Debo predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías. (…) Él es también el maestro y redentor de los hombres; él nació, murió y resucitó por nosotros”.
“Él es el centro de la historia y del universo; él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza; él, ciertamente (…) será, como esperamos, nuestra plenitud de vida y nuestra felicidad.”
“¡Jesucristo! Recuérdenlo: él es el objeto permanente de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su Nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos”…
Discurso del Santo Padre Jun Pablo II a los jóvenes(Madrid, Sábado 3 de mayo de 2003)
“Testimoniad con vuestra vida que las ideas no se imponen, sino que se proponen. ¡Nunca os dejéis desalentar por el mal! Para ello necesitáis la ayuda de la oración y el consuelo que brota de una amistad íntima con Cristo. Sólo así, viviendo la experiencia del amor de Dios e irradiando la fraternidad evangélica, podréis ser los constructores de un mundo mejor, auténticos hombres y mujeres pacíficos y pacificadores”.
“Queridos jóvenes, ¡Id con confianza al encuentro de Jesús! y, como los nuevos santos, ¡no tengáis miedo de hablar de Él! pues Cristo es la respuesta verdadera a todas las preguntas sobre el hombre y su destino. Es preciso que vosotros jóvenes os convirtáis en apóstoles de vuestros coetáneos. Sé muy bien que esto no es fácil. Muchas veces tendréis la tentación de decir como el profeta Jeremías: “¡Ah, Señor! Mira que no sé expresarme, que soy un muchacho” (Jr 1,6). No os desaniméis, porque no estáis solos: el Señor nunca dejará de acompañaros, con su gracia y el don de su Espíritu”.
“Al volver la mirada atrás y recordar estos años de mi vida, os puedo asegurar que vale la pena dedicarse a la causa de Cristo y, por amor a Él, consagrarse al servicio del hombre. ¡Merece la pena dar la vida por el Evangelio y por los hermanos!”.

Invitamos a todos a través de este medio a realizar su aporte para la organizacion de las adoraciones, tambien toda critca y punto de vista son recibidos, desde ya muchas gracias.
domingo, 8 de julio de 2007
jueves, 26 de abril de 2007
Adoración 10 de mayo

"La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y por último, en la hora de la muerte"
"La peor prisión es un corazón cerrado"
Karol Józef Wojtyla
miércoles, 28 de marzo de 2007
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