viernes, 26 de marzo de 2010

AMAME TAL COMO ERES

Conozco tu miseria, conozco los combates y las preocupaciones de tu alma, la fragilidad y las enfermedades de tu cuerpo, conozco tu cobardía, tus pecados, tus desfallecimientos. Pero a pesar de todo te digo:

DAME TU CORAZON, AMAME TAL COMO ERES.

Si esperas a ser un ángel para amarme, no me amarías jamás.

Aún cuando recayeres a menudo en las mismas faltas, que quisieras no cometer nunca,

aún cuando seas un cobarde en la práctica de la virtud,

NO DESEO QUE ME NIEGUES TU AMOR.

Ámame, tal como eres: a cada instante, y en cualquier situación en que te encuentres:

en el fervor o en la aridez espiritual, en la fidelidad, y hasta en la misma infidelidad.

Ámame, tal como eres.

QUIERO EL AMOR DE TU CORAZON.

Si para amarme esperas a ser perfecto, no me amarías nunca.

¿No podría Yo con el menor designio de mi voluntad, hacer surgir de la nada miles de santos,

mil veces más perfectos y más encendidos en amor que los que he creado?

¿No soy Yo el OMNIPOTENTE?

Hijo mío, DEJAME QUE TE AME.

Quiero tu corazón. Quiero formarte, pero mientras tanto,

TE AMO COMO ERES.

Y anhelo que tú hagas lo mismo: deseo ver, desde el fondo de tu miseria, elevarse y crecer tu amor.

AMO EN TI HASTA TU MISMA DEBILIDAD.

Amo el amor de los imperfectos.

Quiero que, desde tu indigencia, se eleve continuamente este grito: "Señor te amo".

Es el canto de tu corazón que más me agrada. ¿Necesito acaso de tu ciencia, de tus talentos?

No son virtudes lo que busco. Si te las concediera, tu amor propio pronto las debilitaría.

Por ello no te inquietes. Acepto de tí lo poco que tienes.

Yo te he creado para el amor.

¡AMA! El amor te impulsará a realizar lo que tengas que hacer, aún sin que lo pienses.

No pretendas otra cosa sino llenar de amor el momento presente.

Hoy ME TIENES A LA PUERTA DE TU CORAZON COMO UN MENDIGO, A MI, TU DIOS-

Llamo y espero. apresúrate a abrirme. No alargues tu miseria.

Si conocieras plenamente tu indigencia, morirías de dolor.

LO UNICO QUE PUEDE HERIRME EL CORAZON SERA

VERTE DUDAR Y NO TENER CONFIANZA.

Quiero que pienses en mí cada instante del día y de la noche.

No hagas nada, ni la acción más insignificante, si no es por amor.

Cuando tengas que sufrir Yo te daré mi gracia. Tú me has dado el amor.

Yo te daré un amor tan grande como jamás podrías soñar.

Pero no te olvides: AMAME, TAL COMO ERES.

Y no esperes ser santo para entregarte al Amor. De lo contrario, no amarás jamás.

Yo soy tu Padre y tu Dios, solo quiero que seas Feliz, por eso te pido: AMAME TAL COMO ERES.

sábado, 20 de marzo de 2010


La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es un sueño, hazlo realidad.
La vida es un reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, devélala.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
La vida es una aventura, vívela.
La vida es felicidad, merécela.
La vida es la vida, defiéndela.

Madre Teresa

lunes, 1 de marzo de 2010

Frases: "El Amor" - 2


El amor de Dios y el amor al prójimo son dos hojas de una puerta

que sólo pueden abrirse y cerrarse juntas. Sören Kierkegaard


Que tu lema sea: El Amor me ha conquistado, sólo El puede poseer mi corazón.

Santa Margarita María Alacoque


El amor sólo en Jesucristo se ha de poner y no en cosas perecederas y terrestres,

y desear sólo que se haga en todo la voluntad de Dios.

Santo Hermano Pedro de San José de Betancur


La calificación primaria del misionero no es el amor por las almas,

sino el amor por Cristo. Vance Havner


El conseguir el perdón de Dios es la necesidad mas urgente de cada persona en la tierra.

Norm Lewis


El que no ama, no conoce a Dios, porque Dios es amor.

San Juan Evangelista


En el camino del amor divino nunca se puede decir «Basta»

P.Pio de Pietralcina


Lo acepto todo por amor de Dios,

aun toda esa clase de pensamientos extravagantes que me asaltan.

Santa Teresita del Niño Jesús


Puedes intentar servir a Dios sin amarle, pero no puedes amar a Dios sin servirle.

Autor desconocido


Nuestra búsqueda de Dios nos causará identificarnos con el trabajo que Él nos ha entregado.

Norm Lewis


Nuestro amor para con Dios es probado por esto: ¿lo buscamos a Él, o buscamos sus dones? Madame Guyón


¡Oh soy feliz. Pues puedo decir con verdad, que el único amor de mi corazón ha sido El.

Santa Teresa de los Andes


“¡Oh Señor que eres tan adorable y me has mandado amarte,

¿por qué me diste un solo corazón y tan pequeño?. San Felipe Neri


Pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor.

Santa Teresa de Avila


Recibimos todo gratuitamente, damos todo gratuitamente, sólo por amor a Dios.

Nuestra vida de pobreza es tan necesaria como nuestro trabajo mismo.

Beata Madre Teresa de Calcuta


¿Saber que me quieres tanto, Dios mío, y... no me he vuelto loco?

San Josemaría Escrivá de Balaguer


Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre:
un corazón que te ame, un corazón que se alegre en ti,
que te imite y que te complazca.
San Ambrosio

Si alguno dice 'amo a Dios' y odia a su hermano, es un mentiroso;

porque quien no ama a su hermano a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve (1 Jn 4,20)


Si Dios es amor..., ama a Dios el que ama el amor..., y ama al amor el que ama al hermano... Cuando amamos al hermano con amor verdadero..., le amamos con un amor que viene de Dios... Y el que no ama al hermano, no está en el amor..., y el que no está en el amor no está en Dios porque Dios es amor... San Agustín de Hipona


Si quieres amar a Cristo..., extiende tu amor a todo el mundo..., porque los miembros de Cristo están por todo el mundo... San Agustín de Hipona


Si supieras cuán dulce es amar a Dios, ningún trabajo os parecería intolerable en razón de conseguir este amor. Santa Margarita María Alacoque


Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva... ¡Tarde te amé!
Tú estabas dentro de mí y yo fuera..., y por fuera te buscaba... San Agustín

Todo acto de amor es un escalón hacia el amor de Dios. Platón

Todo el bien que hagamos, hay que hacerlo por amor a Dios, y el mal que evitemos hay que evitarlo por amor de Dios. San Francisco de Sales


Todos los lazos y cadenas son rotos fácilmente por el amor de Dios. San Jerónimo



sábado, 20 de febrero de 2010

Llamados a la santidad


¿Cuál es la voluntad de Dios respecto a nosotros? Debes ser santo. La santidad es el don más grande que Dios nos puede hacer porque nos ha creado para este fin. Para aquel o aquella que ama, someterse es más que un deber: es el secreto mismo de la santidad.

Como lo recordaba san Francisco, cada uno de nosotros es lo que es ante de los ojos de Dios, nada más ni nada menos. Todos somos llamados a ser santos. Y no hay nada de extraordinario en esta llamada. Todos hemos sido creados a imagen de Dios a fin de amar y ser amados. Jesús desea nuestra perfección con un indecible ardor. «Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación» (1Tes 4,3). Su Sagrado Corazón desborda de un deseo insaciable de vernos progresar hacia la santidad.

Cada día debemos renovar nuestra decisión de elevarnos a un fervor cada vez mayor, como si se tratara del primer día de nuestra conversión, diciendo: «Ayúdame, Señor Dios mío, en mis buenas resoluciones para tu santo servicio, y dame hoy mismo la gracia de empezar verdaderamente, porque lo que he hecho hasta hoy no es nada». No podemos ser renovados si no tenemos la humildad de reconocer lo que nos falta para ser santos.


Beata Teresa de Calcuta (1910-1997)




miércoles, 17 de febrero de 2010

Tiempo de purificación



«Ahora es el tiempo de la gracia,
ahora es el día de la salvación»
(2C 6,2)


«¡Este es el día de la salvación!» Ciertamente que no hay estación que no esté llena de los dones divinos; la gracia de Dios nos procura en todo tiempo el acceso a su misericordia. Sin embargo, es ahora que todos los corazones deben ser estimulados con más ardor a su crecimiento espiritual y animados a una confianza mayor, porque el día en que fuimos rescatados nos invita a todas las obras espirituales para su regreso. Así, con el cuerpo y el alma purificados, celebraremos el misterio que sobrepasa a todos los demás: el sacramento de la Pascua del Señor.

Tales misterios exigirían un esfuerzo espiritual constante..., para permanecer constantemente bajo la mirada de Dios, tal como debería encontrarnos la fiesta de Pascua. Pero esta fuerza espiritual se encuentra sólo en un reducido número de personas; a nosotros, en medio de las actividades de esta vida, a causa de la debilidad de la carne, el celo se afloja... El Señor, para devolver la pureza a nuestras almas ha previsto el remedio del entrenamiento durante cuarenta días en los cuales, las faltas cometidas en otro tiempo puedan ser rescatadas al precio de las buenas obras y hechas desaparecer por los santos ayunos... Procuremos con solicitud obedecer el mandamiento de san Pablo: «Purificaos de toda suciedad tanto de la carne como del espíritu» (2C 7,1).

Ahora bien, que nuestra forma de vivir esté en consonancia con nuestra abstinencia. El auténtico ayuno no supone tan sólo abstenerse de alimentos; no aprovecha nada quitar los alimentos al cuerpo si el corazón no se vuelve contra la injusticia, si la lengua no se abstiene de la calumnia... Este es el tiempo de la suavidad, de la paciencia, de la paz...; que hoy, el alma fuerte se acostumbre a perdonar las injusticias, a no tener en cuenta las afrentas, a olvidar las injurias... Pero que la penitencia espiritual no sea hecha con tristeza sino santa. Que nadie pueda oír el murmullo lamentoso porque nunca faltará la consolación de las alegrías santas a los que viven como se ha dicho.


San León Magno