lunes, 15 de septiembre de 2008

Salmo 31



Yo me refugio en ti, Señor,

¡que nunca me vea defraudado!
Líbrame, por tu justicia
inclina tu oído hacia mí
y ven pronto a socorrerme.

Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
inclina tu oído hacia mí
y ven pronto a socorrerme.


Sé para mí una roca protectora,
un baluarte donde me encuentre a salvo,
porque tú eres mi Roca y mi baluarte:
por tu Nombre, guíame y condúceme.
Sácame de la red que me han tendido,
porque tú eres mi refugio.

Yo pongo mi vida en tus manos:
tú me rescatarás, Señor, Dios fiel.
Pero yo confío en ti, Señor, y te digo:
"Tú eres mi Dios,
mi destino está en tus manos".

Líbrame del poder de mis enemigos
y de aquellos que me persiguen.
¡Qué grande es tu bondad, Señor!
Tú la reservas para tus fieles;
y la brindas a los que se refugian en ti,
en la presencia de todos.


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