sábado, 20 de octubre de 2007

Oración a Cristo Doliente



No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido;


ni me mueve el infierno tan temido


para dejar por eso de ofenderte.


Tú me mueves, Señor, muéveme el verte


clavado en una cruz y escarnecido;


muéveme el ver tu cuerpo tan herido,


muévanme tus afrentas y tu muerte.


muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,


que, aunque no hubiera cielo, yo te amara,


y, que aunque no hubiera infierno, te temiera.


No me tienes que dar porque te quiera;


pues, aunque cuanto espero no esperara;


lo mismo que te quiero te quisiera.


Amén.

Fray Miguel de Guevara

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